La decisiva Conferencia Ministerial de la OMC en Bali

OMC_WTO

Por Carlos Ignacio Arboleda [1]

 

El próximo 3 de diciembre comenzará una nueva Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Bali, Indonesia. Ésta será la primera que se realizará bajo el nuevo Director General de la Organización: el brasileño Roberto Azêvedo. El nuevo Director General ha estado muy activo en sus constantes invitaciones y recordatorios a los ministros asistentes, y a los miembros de sus delegaciones, con miras a que Bali produzca algún resultado importante.

La experiencia de la OMC

Las negociaciones comerciales internacionales son siempre complicadas. La misma historia de la OMC lo confirma. Desde mediados de la década de 1940, la idea de una organización internacional encargada de  regular el comercio mundial fue concebida. Esta iniciativa se plasmó en la propuesta de crear la Organización Internacional de Comercio (OIC), que sería uno de los pilares del sistema económico mundial junto al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A diferencia de éstos últimos, la OIC jamás llegó a ser una realidad.

Dentro del marco de negociaciones de la OIC, se negoció un tratado que regulara el comercio internacional de bienes, al cual se le dio una aplicación provisional con la idea que fuera, cuando la OIC se creara, parte del sistema de comercio internacional. Este tratado fue el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, mejor conocido como el GATT. Sin embargo, varios países, incluyendo a los Estados Unidos, decidieron no ratificar el tratado de creación de la OIC, por lo que ésta jamás llegó a vivir.

Ante la ausencia de una organización, el GATT se convirtió, de facto, en el foro del comercio internacional. El GATT también incluía, además de obligaciones sustanciales, disposiciones relativas a solución de controversias. Los Estados parte del GATT se reunían periódicamente para discutir modificaciones y enmiendas del tratado, negociaciones que también dieron pie para discutir temas que no estaban regulados por el GATT (ya que éste sólo regulaba el comercio de bienes) como servicios, propiedad intelectual, medidas sanitarias, barreras técnicas al comercio, entre otras, que también necesitaban ser regulados.

En 1994, tras la ronda de negociaciones de Uruguay, las partes, viendo que el GATT era insuficiente en sí mismo para regular el universo del comercio internacional, convinieron en la creación de la Organización Mundial de Comercio. Además, se negociaron y firmaron acuerdos sobre comercio de servicios (el GATS), obstáculos técnicos al comercio (TBT), propiedad intelectual (TRIPS), inversión (TRIMS) y subsidios (SCM), entre varios más.

La Conferencia Ministerial

Por su parte, la Conferencia Ministerial es el órgano máximo de decisión de la OMC, establecido así en el tratado constitutivo de la OMC (el Acuerdo de Marrakesh), en la cual participan representantes de todos los miembros de la organización. Como la conferencia puede tomar cualquier decisión sobre cualquier tema regulado en los acuerdos de la OMC, es el foro ideal para que las negociaciones internacionales den frutos.

El impulso de Azêvedo no es sólo una cuestión política, logrando un resultado de importancia en la primera conferencia bajo su dirección, sino que sí es una oportunidad para que la Organización avance. Teniendo en cuenta que la Ronda de Doha sigue estancada, como lo ha estado por 12 años, Bali puede convertirse en un instrumento que le demuestre a la comunidad internacional que la OMC puede salir del atasco.

La Ronda de negociaciones de Doha inició en 2001, con la intención, entre otros objetivos, de reducir los aranceles en el comercio internacional. Sin embargo, cuando la discusión llegó al punto de los productos agrícolas, los países tomaron posturas radicales, y aparentemente imposibles de conciliar, que han obstruido el avance de las negociaciones. Por una parte, la Comunidad Europea, y algunos países en vía de desarrollo (incluyendo a Brasil e India), han exigido a Estados Unidos que reduzca sustancialmente los subsidios que actualmente otorga a su sector agrícola. Por su parte, Estados Unidos se ha rehusado a tal concesión, hasta tanto estos países no acepten modificar el régimen de productos clave que están exentos de la aplicación de ciertas normas de los tratados multilaterales. A hoy, no se ha logrado ningún avance significativo en las posturas frente al tema.

En la instalación del Foro Público de la OMC, el pasado 1 de octubre, Azêvedo reconoció que “[l]a Conferencia Ministerial en Bali es una oportunidad clave para que los miembros de la OMC muestren su compromiso con el sistema multilateral”. Pocos días después, el 7 de octubre, envió comunicaciones directamente a los representantes de los países exhortándolos a participar activamente en las negociaciones. Apenas una semana más tarde, el día 14, al dirigirse al Comité de Negociaciones Comerciales, reiteró la importancia de la Conferencia, enfatizando en que la “cuenta regresiva” a Bali ya ha comenzado, y que el paquete de propuestas debe estar listo próximamente.

 

Expectativas moderadas

 

¿Qué se puede esperar de Bali? Durante el Foro Público de la OMC, Azêvedo trató específicamente el tema de innovación y tecnología como uno de los campos en los que la OMC debe avanzar. No sólo fue especialmente enfático en la necesidad de incentivar la innovación a través de las reglas del comercio internacional, sino que dio a entender que los acuerdos de la Ronda de Uruguay no están a la altura de las exigencias del mundo de hoy. De hecho, una de las afirmaciones más poderosas fue el mostrar que estos acuerdos, de principios de los 90, fueron realizados en un mundo en el que aún no se utilizaba masivamente el internet.

Otro tema relevante fue el expuesto por Michael Frooman, representante de Estados Unidos y conferencista invitado del Foro Público, quien habló del proyecto de acuerdo de facilitación del comercio. Según Frooman, los beneficios que buscan extenderse a través del acuerdo representarían un ahorro de costos de 10% para países desarrollados, y de 14% para los países en vías de desarrollo. Este acuerdo busca conectar a pequeños y medianos productores con el mundo globalizado de manera ágil. Por ejemplo, una de las propuestas de facilitación del comercio es el que se consolide la información comercial de los países en internet, para que “una compañía pequeña en África o el Sudeste Asiático, que busque información sobre procedimientos aduaneros o aranceles de otro país miembro, pueda simplemente bajarla de internet”.

Los retos de Bali no son menores. Pero seguramente los avances sí lo serán. Habrá que esperar para ver si el esfuerzo del nuevo Director General es suficiente como para que se genere algún resultado importante. En palabras del propio Azêvedo: “habrá mucho que hacer después de Bali. En todo caso, al lograr una decisión consensuada en Bali, los miembros enviaremos al mundo un mensaje poderoso acerca de nuestra capacidad para actualizar y fortalecer las reglas comerciales, haciéndolas más adecuadas a las necesidades actuales”.

Aun así, parece que es mejor una decisión menor que salir de Bali sin lograr ningún consenso. Ese último escenario reforzaría la idea de que la OMC se ha quedado estancada, y que, a futuro, no podrá seguir siendo el centro del comercio internacional.

El problema radica básicamente en esto último. Indudablemente, el sistema de solución de controversias de la OMC es uno de los mejores, sino el mejor, a nivel internacional. El sistema ha sido ampliamente utilizado por los países miembros, y las decisiones son acatadas. Pero la falta de avances en la regulación sustancial es lo que atrae las críticas.

Parte de este impacto se refleja en que los tratados bilaterales y multilaterales son cada vez más comunes. Es mucho más sencillo, y eficiente, negociar reglas comerciales entre un pequeño número de países, que esperar a que todos los representantes de los miembros de la OMC estén de acuerdo con una modificación a los tratados multilaterales.

 

Colombia frente a la realidad comercial internacional

Colombia no es, ni puede ser, ajena a esta realidad internacional. No sólo por la cantidad de tratados bilaterales y multilaterales actuales (con Estados Unidos, la Unión Europea, Corea, la Alianza del Pacífico, etc.), sino porque recientemente se han despertado duras críticas a estos acuerdos comerciales y sus efectos en el país, especialmente en el sector agrícola.

El paro agrícola de hace unos meses refleja que los agricultores nacionales no están dispuestos a asumir más compromisos internacionales en el sector, mucho menos lo estarían a recortar los beneficios a los productos clave nacionales, como lo ha reiterado Estados Unidos en el marco de Doha. Hay que tener especialmente en cuenta que el nuevo ministro de comercio, Santiago Rojas, ya ha dicho que Colombia no entrará en negociaciones de TLC’s con otros países en el futuro próximo. Su prioridad debe ser mejorar la apreciación que tienen los colombianos de los existentes, especialmente el TLC con Estados Unidos. Pero no será fácil lograrlo si la misma línea no se mantiene frente a la OMC, pues las decisiones de Bali, y de Doha si algún día llegan, serán igual de obligatorias para el país.

En últimas, aunque de Bali probablemente no saldrá la decisión que cambie el panorama del comercio internacional, la OMC sí necesita que sus miembros demuestren que son capaces de seguir avanzando y actualizando las normas de comercio internacional, o de lo contrario los acuerdos logrados en 1994 podrían volverse obsoletos. El mundo ya ha girado hacia los TLC’s, es el turno de la OMC para demostrar su relevancia. Como el mismo Frooman lo advirtió “[los acuerdos] plurilaterales y bilaterales no compiten con el sistema multilateral – lo complementan, y, en últimas, lo fortalecen. Pero, si Bali demuestra que la OMC no es un foro viable para las negociaciones, los bilaterales y multilaterales seguramente serán la única avenida para las negociaciones comerciales”.


[1] Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana. Fue miembro del equipo que representó a esta universidad en la novena edición del ELSA Moot Court Competition sobre derecho de la OMC (2011). Actualmente es profesor de la materia OMC en esa Universidad, y entrenador del equipo del Concurso.

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