Espionaje norteamericano y Derecho Internacional: ¿una vez más frente al perro sin dientes?

Protestas en Francia

Protestas en Francia

El día 21 de octubre de 2013 el prestigioso diario francés Le Monde dio a conocer al mundo un nuevo episodio sobre el ya famoso caso de espionaje de los Estados Unidos. Esta vez, el referente directo fue Francia quien aterrada descubrió que los Estados Unidos habrían interceptado más de 70 millones de comunicaciones entre diciembre de 2012 y enero del año en curso.- Espionnage de la NSA: tous les documents publié par “Le Monde”-[1]

Como es de esperarse los franceses no han esperado un segundo para reflejar lo indignados que se sienten ante el abuso de la Agencia de Seguridad Norteamericana, un descontento totalmente entendible- siendo que es la tercera nación europea más interceptada después de Inglaterra y Alemania-, pero: ¿es acaso jurídico o antijurídico lo que hace los Estados Unidos a la luz del Derecho Internacional?

Primero veámos qué se entiende, de manera general, por espionaje a la luz de la RAE. El espionaje es una “Actividad secreta encaminada a obtener información sobre un país, especialmente en lo referente a su capacidad defensiva y ofensiva”[2]. Es claro entonces que las interceptaciones que realizó la NSA se pueden entender, al menos lingüísticamente hablando, como actividades de espionaje. Ahora bien, retomamos la pregunta: ¿es acaso legal o ilegal lo que hace los Estados Unidos a la luz del Derecho Internacional? Pues bien, explicaré las dos tesis que chocan en esta materia para posteriormente dar mi concepto.

En primer lugar está la posición que sostiene que el espionaje internacional es abiertamente ilegal. Para este caso me parece muy relevante traer a colación dos grandes argumentos. El primero de ellos se fundamente a través de la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, que, en su artículo 11 reza: “(…)2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación; 3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques”. Esto deja claro pues que no solo sería ilegal el espionaje internacional sino que además la ley -que bajo una interpretación restrictiva sería la nacional y una más amplía la internacional- debe proteger a los individuos frente a dichas injerencias, lo cual daría cabida a pensar que no necesariamente hablaríamos de prevención sino que de igual manera sería necesario la aplicación de consecuencias jurídicas como sanciones de diferentes índoles. Este es pues un argumento totalmente válido ya que le otorga un reconocimiento internacional al derecho a la intimidad revistiéndolo, en principio, de protección ante el Derecho Internacional.

El segundo de ellos se podría esbozar a través de la Resolución 2625 de la Asamblea General de la ONU en 1970 la cual sostiene que “ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. Por tanto, no solamente la intervención armada, sino también cualesquiera otras formas de injerencia o de amenaza atentatoria de la personalidad del Estado, o de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen, son violaciones del derecho internacional.” (Subrayado fuera del texto original). Éste más concreto no puede ser: la comunidad internacional repudia cualquier tipo de injerencia y lo tilda de violación al derecho internacional. Es claro que la interceptación de llamadas teléfonicas de manera masiva a un Estado por otro puede ser visto como una clara injerencia en sus asuntos internos -al menos es lo que sostendría quien alegue la ilegalidad del espionaje internacional- y por ello revestiría el actuar de los Estados Unidos como claramente antijurídico frente al derecho internacional.

Escogí pues, reiterando, dos argumentos muy válidos y notorios. No obstante no sobra aclarar que es una lista meramente enunciativa, no taxativa, y por ende se pueden encontrar más fundamentos a la luz del derecho internacional para soportar esta tesis.

Ahora bien, hay un decir bastante directo en la jerga de la abogacía: el derecho internacional es un perro sin dientes. Crudo, sin prolegómenos, limpio, incluso, vulgar; sea como sea que el lector quiera entender este mensaje no cabe la menor duda que es, por regla general, una frase bastante sensata y cierta. Pero, ¿por qué la recito? Pues bien, espero no hayan olvidado el título del texto porque es precisamente en uno de los dos argumentos de la segunda tesis donde se responde a la pregunta de si nos encontramos frente a una implicación jurídica o llanamente moral a través de la ineficacia en últimas del derecho internacional.

Así las cosas, la segunda tesis sostiene que el espionaje internacional, en últimas, no es ilegal, lo que, transformándolo de negativo a positivo nos significa, básicamente, que el espionaje internacional es perfectamente legal. Para soportar esto encontramos dos argumentos principales. El primer argumento es netamente teórico y viene siendo que no existe, por el momento, instrumento internacional que de manera explícita tilde estas maniobras de ilegales. Hay instrumentos, como ya vimos, que buscan proteger a las personas y Estados del espionaje internacional, sin embargo no existe el primero que de manera categórica y directa tenga una norma prohibitiva frente al mencionado actuar. Podrá parecer entonces un argumento “leguleyo”. No obstante es un argumento increíblemente sólido que sirve a los Estados Unidos como fundamento de base si se llegáse a suscitar una controversia a causa de ello.

El segundo argumento es aquel que precisamente resalta lo ineficaz e ineficiente del derecho internacional ya que trae a colación el tema de la practicidad. Así es, un argumento controversial pero, nuevamente, bastante sólido cual es el de, de llegar a haber un acuerdo internacional sobre la ‘ilegalidad’ del actuar norteamericano, no poder siquiera intentar coaccionar a los Estados Unidos para que detenga su maquinaria de interceptación. A esto se le suma entonces que los Estados Unidos siempre sostendrán un argumento que para muchos debería ser inválido a la luz de las relaciones internacionales pero que ha sido, es y seguirá siendo el escudo de esa nación: la defensa y seguridad nacional como prioridad. Acá es donde nos muestran la bandera de tres colores con sus estrellas, y de fondo, un águila calva. Sí señores, lo que la gente denomina “imperialismo yankee”. Por ejemplo, en la Secretaría de Defensa sostienen: “U.S. forces will be capable of deterring and defeating aggression by any potential adversary[3] (Subrayado fuera del texto original). Al extrapolar el término potencial vemos cómo los norteamericanos lo utilizan para sustentar la necesidad de salvaguardar sus intereses a través de la utilización de espionaje.

Expuestos los dos puntos de vista, procederé a dar mi posición. Soy defensor acérrimo del derecho internacional, creo en la necesidad del mismo e igualmente creo que tratar de negar su existencia es ir un paso atrás de la evolución jurídica. Sin embargo así como creo en su existencia creo igualmente en que tiene muchas fallas y falta muchísimo por hacer, de ahí que mi posición sea defender lo que hace Estados Unidos. No hacen algo ilegal y lo que hacen lo llevan a cabo con bastante fundamento: el de la protección de sus intereses.

Soy distante a la ideología de Jean Jacques Rousseau, creo más bien en el aforismo hobbesiano “homo homini lupus”, de ahí que, enhorabuena la discusión, considere que los Estados Unidos no solo obra conforme a derecho sino que responde a las realidades propias de sus intereses lo cual, en una pugna de poder como lo es el mundo actual, es lo que el más fuerte debe hacer.

No esperen más que cartas y mensajes diplomáticos de los Estados Unidos para con aquellos Estados que se sintieron zaheridos por ello. No esperen nada más que eso, pues frente al derecho internacional no hay nada que vayan a hacer –inlcuso puede que cambien el accionar internacional para evitar que lo sigan haciendo, pero los hechos que dan revuelo en el mundo no traerán consigo ningún acto de carácter sancionatorio para los norteamericanos-. Con esto doy respuesta: el espionaje norteamericano es llanamente (in)moral.

Luis Felipe Sarmiento Vargas

@LFSarmientoV

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2 thoughts on “Espionaje norteamericano y Derecho Internacional: ¿una vez más frente al perro sin dientes?

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