La Declaración de La Habana como instrumento poético y lírico de la II Cumbre CELAC

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Por: Roberto Chain Saieh*

 

La semana pasada se realizó la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la cual tuvo lugar en La Habana, Cuba. Más allá de ultimar los detalles de qué se discutió o se dejó de discutir, lo importante que debe resaltarse de esta Cumbre es el diagnóstico del estado actual de la coyuntura política latinoamericana.

En un texto que recoge 83 puntos, los miembros de la CELAC emitieron la Declaración de La Habana, como documento conclusivo de la referida reunión internacional. Son muchas las opiniones: unos los califican de exitosa, otros de reprochable y, quizás cómplice, pero en últimas refleja el status quo de la política de Latinoamérica, que deja claro la fuerte tendencia de los Gobiernos de corte izquierda socialista a no tomar tanto en cuenta las apreciaciones de los Estados Unidos de América.

 

Es de esta opinión que muchos de los puntos manifestados en la Declaración de La Habana son mucho más poéticos plasmados en el texto, y muy distantes de las acciones que están tomando tales gobiernos. Uno de los protagonistas, la República Bolivariana de Venezuela, se refiere a medidas de corte económico para el “desarrollo sostenible de los pueblos”, mientras Venezuela intenta superar una crisis cambiaria que está incidiendo en todos los ámbitos de la actividad económica venezolana a nivel interno y respecto al intercambio comercial con otros países.

A continuación, quiero enfocarme en tres puntos que considero trascendentales analizar de esta Cumbre a partir de la Declaración de La Habana, con el riesgo de que puedan llegar a escaparse otras cuestiones.

 

1. Fortalecimiento de la CELAC como foro y actor político internacional como prioridad:

 

Uno de los puntos manifestados por los Estados miembros de la CELAC en la referida Declaración, es buscar el fortalecimiento de la CELAC como un foro internacional para los países. Sobre este punto quedaría el interrogante del papel que llegará a tomar la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

Este parece ser un intento de lo que Hugo Chávez, como uno de los líderes regionales visibles que impulsó la creación de la CELAC, siempre buscó: la alianza de los pueblos de Latinoamérica en un escenario donde los Estados Unidos de América resultara aislado, y quizás restarle protagonismo a instancias protectoras de Derechos Humanos en la región, en el marco de la OEA, como la labor que impulsa la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

 

2. Homenaje a la memoria de Hugo Chávez Frías, fallecido ex presidente de la República Bolivariana de Venezuela

 

En un sentido homenaje, el tercer punto de la Declaración, se refiere al señor Hugo Chávez como “…uno de los principales fundadores e impulsores de la CELAC, humanista incansable e impulsor de la unión latinoamericana y caribeña, que luchó contra la exclusión social, la pobreza e impulsó el desarrollo integral de la región.”

 

Esta declaración de la CELAC dista mucho de ser sólo un distinción hacia el fallecido ex mandatario venezolano, sino que apunta más a ser una reafirmación de la dirección que este organismo regional va a tomar: la adopción de las políticas regionales que impulsó Chávez en América Latina, políticas que seguramente también se reiterarán en el trabajo que se realice desde el ALBA (“Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América”).

 

Ello quedó manifiesto al reiterar otros deseos de los miembros de la CELAC, al referirse a puntos como:

 

“4. Subrayamos nuestro propósito de continuar avanzando unidos en la concertación y la integración latinoamericana y caribeña, y la consolidación de nuestra Comunidad, conforme los ideales y sueños de nuestros libertadores y próceres…”

 

“5. Promovemos una visión de desarrollo integral e inclusivo, que garantice el desarrollo sostenible y productivo, en armonía con la naturaleza, en aquellos ámbitos en los que podemos construir sinergias, particularmente en áreas como la energía, infraestructura, el comercio intrarregional, la producción de alimentos, las industrias intermedias, las inversiones y el financiamiento, con el propósito de alcanzar el mayor desarrollo social para nuestros pueblos…”

 

 

“9. Llamamos a la comunidad internacional a tomar medidas urgentes para hacer frente a las fragilidades y desequilibrios sistémicos. Expresamos nuestro deseo de trabajar conjuntamente para superar los desafíos que nos presenta el actual escenario internacional.”

 

 

3. La protección y promoción de los Derechos Humanos en la región

 

Muchas fueron las referencias a la protección y promoción de los Derechos Humanos, en especial  sobre los siguientes puntos: a) fomento de la participación ciudadana y de la democracia; b) derechos de migrantes; c) derecho al agua potable como derecho humano esencial.

 

Lo particular es que la mención y alusión en la Declaración sobre los Derechos Humanos en el marco del fomento de la participación ciudadana y la democracia, haya sido acordado en La Habana, capital de Cuba, Estado que tradicionalmente mantiene retenidos a los disidentes del gobierno de ese país. Sobre este particular punto, el Departamento de Estado de los Estados Unidos fue enfático en pedir a los líderes presentes en la cumbre condenar las detenciones de docenas de disidentes por parte del gobierno cubano.

 

No obstante las fuertes declaraciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que califican a los Estados presentes de la Cumbre como cómplices del desvanecimiento de los valores democráticos y debilitamiento por la promoción y respeto de los Derechos Humanos en Cuba, quedó manifiesta la brecha que separa a la gran mayoría de gobiernos latinoamericanos respecto al gobierno de los Estados Unidos de América.

 

Por su parte, otras fuentes afirman que el líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) ultimó que “detrás de la fachada creada estos días por la cumbre de la CELAC, la situación económica y de DD.HH. sigue deteriorándose en el país”.

 

 

Estos tres puntos, así como los 80 restantes, confirman una vez más la predilección de los Estados latinoamericanos por las declaraciones grandilocuentes, aunque solo en cuanto son instrumentos lírico-poéticos que pretenden cambiar el mundo pero sin trazar planes de acción reales.

 

* Abogado egresado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario – Especialista en Derecho Público de la Universidad del Norte – Candidato a Máster en Leyes de Pennsylvania State University. Twitter: @rchainsaieh

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