PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS DE UNA FORMA IMPARCIAL: MI PASANTÍA EN LA CORTEIDH

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Por Juliana González Lozano: estudiante de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario

 

“Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.” 
(Epicteto)

 

 

Generalmente los abogados dedicados a la protección de los derechos humanos se encuentran día a día frente a Cortes defendiendo los intereses de todos aquellos sujetos a quienes se les ha violado alguno de estos derechos por parte de un Estado, tratando de demostrar con argumentos fácticos y jurídicos la presunta violación por parte del mismo y como éste por su falta de actuación o su poca diligencia permitió que dentro de su territorio se cometieran dichos actos.  Sin embargo, lo más grave no es la acción cometida por el Estado, sino la falta de justicia interna de estos, lo que genera que casos estruendosos lleguen a ser juzgados por un Tribunal Internacional para así lograr justicia.

 

Al realizar una pasantía en la CorteIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos)  nunca llegue a imaginar lo difícil que sería para un defensor de derechos humanos poder mirar un caso desde una perspectiva imparcial. “Nosotros los defensores de los indefensos” como dicen algunos, “estamos enseñados a defender a toda costa una violación, pero jamás vemos la otra cara de la moneda ni tratamos de entender el por qué el Estado cometió dicho acto o si estaba en el derecho de realizarlo”. “Obviamente”, agregan, “se parte  del supuesto  que nunca existe una justificación ni moral ni legal para cometer un acto en contra de los derechos humanos”.

 

Por otra lado, jamás creí cuán difícil sería dudar. Dudar sobre un argumento, sobre un hecho, sobre una prueba. El primer día  recibí  un expediente de más de 37.000 folios en donde se encontraban  todo tipo de argumentos, pruebas, peritajes, y hechos alegados que cada una de las partes adjuntaban al proceso con el único fin de probar su “verdad”. Pero lo más difícil no era aprender a dominar 37.000 folios y saber en  dónde estaba cada ESAP[1], el informe de fondo, los alegatos finales, el Afidávit etc., lo difícil era aprender que siempre existía el beneficio de la duda. Independientemente de si  estaba leyendo al Estado, a los  representantes de víctimas  o a la Comisión, lo más complejo para un abogado de la Corte es introducir dentro de las opciones de fallo justo,  la posibilidad de que el primero no haya sido el autor de la violación al segundo.

 

Al llegar a la Corte, todos los pasantes llegan con ganas de hacer justicia, de resolver un caso y encontrar la verdad de casos donde muchas veces, la verdad no es la justicia. Algunos creerían que ir a Costa Rica a trabajar día   y noche sobre un caso debe ser algo agotador,  pero que al fin y al cabo eres solo un pasante más y no vas a cumplir arduas labores como los abogados. A pesar de este pensamiento, al mismo tiempo que los abogados de la Corte trabajan en la creación y redacción de una sentencia, los pasantes son aquellas personas, dedicadas a conocer el expediente como su palma de la mano, desde el detalle más insignificante hasta el detalle más importante dentro del caso, puesto que son ellos los que tienen contacto directo con el expediente, sus frases, palabras, argumentos y todo aquello que han puesto de manifiesto cada una de las Partes para probar la verdad de los hechos. Los pasantes son las personas encargadas, muchas veces, de unir los hechos, hilar los argumentos, y reconstruir la historia. Es por esto,  que tienen la gran labor de encontrar inconsistencias claves a la hora de  buscar la verdad. En mi opinión, un pasante o un visitante profesional en la CorteIDH, es uno de los roles más importantes dentro de ella debido a que tiene la responsabilidad (en mi caso particular) de realizar no solo la búsqueda minuciosa de inconsistencias sino, además, la mayoría las investigaciones jurídicas de los temas sobre los cuales la Corte se va a pronunciar en cada fallo[2]. Luego, no basta simplemente con conocer y saber qué casos ha llevado la Corte en sus últimos años  y como ha fallado en cada tema en especial, sino que además es necesario saber cuáles son sus líneas argumentativas, sus posturas, así como también los pronunciamientos de cada uno de los órganos dentro del sistema de protección de Derechos Humanos, como lo son el Comité de Derechos Humanos, Comité contra la Tortura,  Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el Comité de los Derechos del Niño y el Comité de los trabajadores migratorios. Del mismo modo, es importante revisar los fallos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y demás Cortes nacionales que tengan relevancia a nivel regional, como lo son la Corte Constitucional de Colombia, Chile, y México.

 

Antes de realizar está pasantía, creía que defender  los derechos humanos era sólo entender el Derecho Internacional y aplicarlo. Estando dentro de la Corte, mientras ayudaba a mi equipo en la proyección de la  sentencia, entendí la importante relación entre el derecho de los derechos humanos y el derecho penal, sobre todo  la armonía que debe de existir entre los dos al analizar una violación. La base de todos los derechos humanos radica en los principios del derecho penal en conjunto con los principios del derecho internacional. La mayoría de los derechos protegidos por la Convención Americana de Derechos Humanos, han sido introducidos por las legislaciones internas de cada Estado a través de sus constituciones políticas. Sin embargo la responsabilidad por la violación de estos derechos se encuentra consagrada dentro de los códigos penales, y es por esto que existe una relación íntima entre las dos disciplinas.  El derecho Constitucional por su parte, trae consigo un bloque de normas que nos recuerdan que independiente de lo que digan las otras disciplinas, siempre hay que respetar nuestro catálogo de derechos fundamentales, porque estos son el principio y el origen de todo.

 

Igualmente, antes de tener esta experiencia, creía que lo más importante era el papel y la posición de las víctimas, pero al estar cuatro meses dentro de un tribunal internacional se aprende a ver con los ojos no sólo de un juez si no con los ojos de cada una de las personas que hacen parte en un caso. Se ve y entiende el punto de vista de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de las víctimas, del Estado, de los comités, de los peritos, de los testigos, y se logra entender cómo sin cada una de estas personas sería imposible poder fallar acorde a derecho. Lo que se busca dentro de la realización de la sentencia es poder crear un fallo justo para cada una de las partes del proceso.

 

Sin embargo,  ser  totalmente justos es muy difícil, puesto que muchas veces nos gustaría tener todos los argumentos y pruebas para poder decidir de una manera correcta. Sin embargo existen factores ajenos que nos lo impiden.  Es por esto importante recordar el concepto de justicia de Platón,  entendiendo que  justicia es “que cada cual haga lo suyo”, entendiendo así que la función de la Corte siempre va a ser defender a capa y espada el cumplimiento de  los derechos contenidos dentro de la Convención Americana de Derechos Humanos. La justicia en la CorteIDH, en mi opinión, se logra no sólo con el  hecho de tener la posibilidad de acudir a un tribunal imparcial, sino esperando que el fallo que emite la Corte sea lo más ceñido  posible a los hechos y violaciones alegadas por cada una de las partes.

 

 

Pedir como representante de víctima que se revise un caso ante la CorteIDH y poder demostrarle al Estado  por medio de una sentencia de un tribunal internacional que éste actuó de una forma errónea, equivocada, es mucha veces la única vía que tiene una víctima para que se haga justicia. Adicionalmente a esto la Corte no solo se conforma con que se le demuestre  una violación; ella  le  exige al Estado  que de una u otra forma  corrija  la situación y la repare para así garantizarle a otras personas no sufrir  por los mismos hechos o violaciones en el futuro. En la mayoría de los casos, la sentencia como tal, es la reparación más grande que puede pedir una víctima.

 

En conclusión, es así como se hace justicia, no permitiendo que se vuelvan a cometer ese tipo de actos, enseñando tanto a la población en general como al Estado, que existen unos derechos humanos que el segundo, como garante de éstos, debe cumplir de forma total. El Estado está en la obligación de desempeñar su papel de protector, puesto que está compuesto por un conjunto de elementos que configuran un orden jurídico-político que le permite garantizar y cumplir con la obligación de proteger los  derechos de todos los ciudadanos.

 

 

[1] Escrito de solicitudes,  argumentos y pruebas

[2]Los capítulos a desarrollar por un equipo son: en primer lugar, la base la  sentencia como lo son: INTRODUCCIÓN A LA CAUSA, COMPETENCIA, PROCEDIMIENTO ANTE LA COMISIÓN, PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE, PRUEBAS, HECHOS PROBADOS. En segundo lugar, vienen los capítulos en los que se desarrollan cada una de las violaciones, ya sean individuales o en concordancia con más de una violación. En tercer lugar, se encuentra los capítulos de: REPARACIONES, COSTAS Y GASTOS, en algunos casos MODALIDAD DE CUMPLIMIENTO, y por último, el capítulo de PUNTOS RESOLUTIVOS.

 

 

 

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