Dos Rumbos, Una Elección: La Política Exterior del Próximo Presidente de Colombia

 

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Por: Miguel Ruiz Botero. Estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Pasante de la Misión Permanente de Honduras ante Naciones Unidas, Nueva York.

 

 

La campaña presidencial de este año se ha caracterizado por la “guerra sucia” y los debates alrededor del proceso de paz que se desarrollan en este momento en Cuba, entre el Gobierno Nacional y las FARC. Esta concentración del debate en torno a los escándalos y el tema de la paz ha relegado las discusiones sobre la política exterior a un segundo plano. Sin embargo, las diferencias que existen sobre este particular son tan extensas como diversas, y resultan por lo demás tremendamente importantes en cuanto al futuro del país en esta materia.

 

SIMILITUDES

 

  1. OCDE, Alianza del Pacifico, TLCs: Modelo neoliberal

Ambos candidatos coinciden en que Colombia debe integrarse en mayor grado con sus vecinos y con sus similares en cuestiones de desarrollo económico. Abogan también por una mayor integración a las dinámicas de los grandes organismos multilaterales, y en especial la Organización de Naciones Unidas.

En ese sentido, la iniciativa de la Alianza del Pacifico, de la cual Colombia es miembro fundador, y la gestión que se adelanta ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para buscar la adhesión del país a dicha organización, manifiestan la intención de buscar foros de mayor trascendencia en los que Colombia, que ha sido designado por múltiples analistas como uno de los países de renta media con mayor potencial económico a futuro, pueda encontrar nuevos mercados para sus productos de exportación, fomentar mejores relaciones comerciales con otras economías de tamaño similar o mayor y gozar de intercambio de mejores prácticas.

La voluntad de adhesión a la OCDE y el diseño institucional de la Alianza del Pacifico confirman por lo demás que Colombia es un país comprometido con la apertura económica, el Estado de Derecho y la democracia; pilares de ambas organizaciones.

Estas iniciativas gozan de plena aprobación y defensa por ambos candidatos y, exceptuando las objeciones de la izquierda democrática, son consideradas por la mayoría de partidos políticos como la manifestación deseable de una política de Estado en términos de apertura e integración económica.

Los controversiales Tratados de Libre Comercio, que han despertado fieros debates en el país son considerados por los candidatos como una herramienta de apertura económica. Si bien el Centro Democrático ha intentado distanciarse de dichos tratados en declaraciones públicas, especialmente durante el Paro Agrario, el plan de gobierno de Oscar Iván Zuluaga muestra que, en realidad, el compromiso por la plena implementación de los tratados ya firmados es absoluto.

  1. Cooperación Sur-Sur

La cooperación Sur-Sur, que a grandes rasgos consiste en el intercambio de recursos, tecnologías y conocimientos entre países en vías de desarrollo es otro de los puntos en los que ambos candidatos están en acuerdo. A partir del 2008 Colombia se convirtió en cooperante, con especial destreza en asistencia en cuestiones de lucha contra el crimen organizado, interdicción de drogas, combate al secuestro y la extorsión. El conocimiento adquirido por la Policía Nacional ha sido puesto a disposición de otros países en vías de desarrollo para buscar encontrar mejores resultados de seguridad ciudadana y ha dado réditos importantes en países como México y Honduras. 

El portafolio de cooperación colombiano ha ido expandiéndose a otras áreas, incluyendo la cooperación energética y educativa y ambos candidatos buscan ampliar los conocimientos y recursos ofrecidos a otros países en vías de desarrollo con miras a devolver aquello que se ha recibido por medio de la cooperación internacional.

  1. Mejor cobertura y atención al ciudadano

El gobierno del presidente Santos ha hecho grandes esfuerzos por ampliar la red de embajadas y consulados colombianos, revirtiendo un proceso de reducción de representaciones diplomáticas y consulares  en base a la “priorización”. Esto ha ido, además, de la mano con esfuerzos importantes por buscar eliminar el requisito de visado para ciudadanos colombianos en distintos países, con resultados satisfactorios. Oscar Iván Zuluaga pone énfasis, en su plan de gobierno, sobre el mejoramiento del funcionamiento de dichas representaciones en el exterior, especialmente en cuanto trata a la atención al ciudadano en los consulados, otro punto de similitud latente entre ambos contendores a la Presidencia.

    Las diferencias entre ambos candidatos son, sin embargo, más extensas y profundas.

 

DIFERENCIAS

 

  1. Diferendo Marítimo con Nicaragua

Si bien tanto Santos como Zuluaga han tomado posiciones radicales sobre el asunto de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia referente al caso Nicaragua v. Colombia existe una diferencia importante sobre este particular.

Es claro para todos aquellos que hayan seguido la situación con atención que los partidos políticos han utilizado el litigio con Nicaragua para “ganar puntos” tomando posiciones nacionalistas, sin reparo alguno por la realidad y el Derecho. El mismísimo Enrique Peñalosa, que baso su aspiración a la presidencia sobre el respeto a la ley y el repudio a la politiquería indico en los debates que él también pensaba que el fallo de la CIJ era “inaplicable”.

Sin embargo, la tesis de la “inaplicabilidad”, que parte de la premisa errónea -y refutada en la sentencia de la Corte sobre las excepciones preliminares en el litigio sobre el diferendo territorial y marítimo- de que existía un límite marítimo definido entre Colombia y Nicaragua antes de la Sentencia de 2012, no es compartida por Oscar Iván Zuluaga como se verá en los párrafos que siguen.

Santos ha hecho todo lo posible por estirar las provisiones del Derecho Internacional y el Derecho Interno para darle largas al proceso con el objetivo de terminarlo sobre la celebración de un tratado entre Colombia y Nicaragua –que ineluctablemente tendrá como base la delimitación hecha por la CIJ en 2012-  y poder así presentarlo como una victoria política. El Presidente ha mostrado su mano diciendo que el fallo se acata, pero no se aplica. Lo que no dice es que no se aplica todavía, pero que tarde o temprano tendrá que aplicarse, tras la celebración de un tratado que reafirme el contenido de la Sentencia.

Oscar Iván Zuluaga ha tomado una posición más radical sobre este asunto. Ha dejado claroque el fallo ni se aplica, ni se acata, ni se considera. En últimas el fallo se rechaza. Su propuesta es legitimar el desacato a la sentencia, con todas las implicaciones negativas en Derecho Internacional que ello conlleva, por medio de una consulta popular que respalde su decisión –aún si dicha consulta no tiene ninguna validez jurídica, habida cuenta que el cumplimiento de las obligaciones del Estado en materia internacional poco tiene que ver con la voluntad popular-.

Así las cosas, aunque Santos y Zuluaga suenen parecido sobre este asunto sus posiciones son, en realidad, opuestas.

  1. Diplomacia de la prudencia vs. Teoría del “Silencio cómplice”

Este último punto puede darnos luces sobre una de las diferencias más fundamentales entre los candidatos en cuanto a política exterior se refiere. Santos ha demostrado y enunciado su preferencia por una política exterior prudente, basada en el respeto al principio de no injerencia, y orientada a buscar buenas relaciones con los vecinos, aun en la diferencia y hechos que los rodean.

Oscar Iván Zuluaga por su parte ha sido un crítico acérrimo de esta forma de hacer las cosas. Ha expresado en múltiples ocasiones que él no se guardaría sus opiniones respecto a las violaciones de Derechos Humanos y derechos políticos cometidas por los vecinos y, aun más allá, que “exigiría a Venezuela el cumplimiento de la Carta Democrática de la OEA”, en el entendido que el silencio equivale a complicidad.

Lo cierto es que esa misma tendencia a pronunciarse sobre los acontecimientos políticos ajenos ha sido históricamente responsable de las tensiones vividas con los vecinos en gobiernos pasados y ha contribuido a un aislamiento diplomático de Colombia a nivel hemisférico del que ha sido difícil recuperarse (aunque dicho aislamiento no obedezca únicamente a estas razones, sino tambien a diferencias ideologicas importantes y prioridades divergentes en politica exterior).

La diplomacia de la prudencia conducida por el gobierno de Santos ha logrado remendar en buena parte ese aislamiento y ha contribuido en gran medida a una mejor imagen del país fuera de sus fronteras y a la normalizacion de las relaciones diplomaticas y comerciales que estaban suspendidas. La propuesta de Zuluaga, en cambio, ha demostrado en el pasado reciente tener consecuencias negativas en las relaciones comerciales y diplomáticas con los vecinos y no hay indicios fuertes que demuestren que el retorno a esa forma de interactuar tendrá consecuencias distintas hoy en día.

 

  1. Visión de país y prioridades en política exterior:

La otra diferencia importante entre las propuestas de ambos candidatos es la visión del país y la manera en la cual la política exterior encaja en dicha visión.

En cuanto a organismos multilaterales, el gobierno del Presidente Santos le ha dado gran importancia al rol de Colombia en Naciones Unidas, utilizando hábilmente la participación de Colombia como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para priorizar y debatir temas de la agenda de la organización, y como presidente del Consejo Económico y Social donde el país tuvo gran sonada. Ha patrocinado, a su vez, iniciativas importantes en el seno de la Organización, dentro de las cuales se destaca el liderazgo colombiano en las discusiones de Rio+20 y las discusiones subsecuentes que se desarrollan a presente en el Grupo de Trabajo Abierto sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible o SDGs. Colombia ha mostrado así el potencial de influir en la determinación de asuntos importantes en la agenda global.

Ahora, si bien Zuluaga no se ha referido al tema en declaraciones públicas, su plan de gobierno incluye una referencia a la voluntad de tener un papel más influyente en la ONU, aunque sin referencia específica a iniciativas lideradas por Colombia.

La diferencia principal en esta cuestión entre Santos y Zuluaga yace en su visión de los organismos regionales. Mientras el gobierno colombiano ha ido progresivamente dándole mayor importancia a UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Zuluaga ha demostrado desconfianza en ambos foros y cree fervientemente en la importancia de la Organización de Estados Americanos (OEA). La importancia otorgada a la OEA por Zuluaga muestra además otra diferencia. Si bien en el discurso el candidato del Centro Democrático se pronuncia a favor de la integración con los vecinos y de la Cooperación Sur-Sur que Colombia ha venido fomentando hace algunos años, éste se inclina mucho más hacia lo que doctrinalmente se conoce como respicepolum que a su opuesto el respice similia[1], preferido por Santos.

 Efectivamente, en el último debate televisado, Oscar Iván Zuluaga definió como prioridades principales en política exterior la lucha contra el narcotráfico y la lucha contra el terrorismo. Estas dos prioridades de Zuluaga están perfectamente alineadas con las prioridades globales de los Estados Unidos, que se han manifestado en Colombia a través del diseño e implementación del Plan Colombia y el Plan Nacional de Consolidación. Lo cierto es que los métodos preferidos por Zuluaga son los mismos que aquellos preferidos por Estados Unidos y que las prioridades son, en gran medida, iguales.

Esto quiere decir, a grandes rasgos, que mientras el candidato del Centro Democrático formula su política exterior en función de asumir que las relaciones entre Colombia y Estados Unidos son prioritarias y suficientes, Santos se inclina hacia una política exterior formulada en el entendido que las relaciones con los vecinos y los similares son prioritarias, en cuanto aportan un valor añadido importante.

Más que una diferencia en las prioridades, lo que esto demuestra es una diferencia en el diagnóstico del potencial de Colombia y, por tanto, en los objetivos en politica exterior.

Así pues, la propuesta de Santos en el mediano y largo plazo consiste en consolidar la posibilidad de que Colombia se erija en una potencia regional, con una economía pujante, integrada con las otras grandes economías de América Latina, que sea líder en cooperación horizontal, y contribuya de forma importante a los grandes debates mundiales -como lo ha hecho con los SDGs -.

Esto está ausente de las declaraciones y plan de gobierno de Oscar Iván Zuluaga. Si bien esto no significa que dicha visión no existe, si deja claro que no está en el “top of mind” del candidato, y las prioridades esbozadas en los debates televisados muestran una tendencia marcada hacia una política exterior con un referente único (Estados Unidos) y una distancia igual de clara con los organismos hemisféricos de mayor protagonismo político del momento (UNASUR y CELAC).

 

 Dos rumbos diferentes

Así las cosas, es bastante claro que las relaciones exteriores de Colombia no serán las mismas de ganar uno u otro candidato. Existe la certeza de que Colombia seguirá propendiendo por la apertura económica, la integración y la cooperación Sur-Sur. Sin embargo, Santos muestra una inclinación clara, como ya lo hemos dicho, a fomentar relaciones cordiales por medio de la creación de vínculos, el respeto de la diferencia y la prudencia. Esta inclinación es remplazada en Zuluaga por un compromiso inquebrantable por denunciar los abusos de los vecinos y propender por el  restablecimiento de valores y principios democráticos, aunque ello conlleve a quebrantamientos en las relaciones bilaterales y roces en escenarios multilaterales.

El presidente Santos muestra además una visión de posicionamiento estratégico de Colombia como una potencia regional en ascenso que es respaldada por una serie de importantes esfuerzos internacionales de cooperación e integración, buscando ejercer influencia por medio del “softpower” tomando así responsabilidades en el escenario internacional más conmensuradas con el rol al que se aspira –liderando procesos de definición de objetivos de desarrollo sostenible, participando activamente en misiones de mantenimiento de la paz, etc.-. En cuanto a Oscar Iván Zuluaga esta visión es distinta, en tanto prioriza la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y la defensa de los principios democráticos en el hemisferio. Si bien esto puede fortalecer las relaciones con los Estados Unidos, debido a la convergencia de las prioridades de Zuluaga con las prioridades de Estados Unidos en Latinoamérica, es pertinente resaltar que los métodos pregonados por Zuluaga van en contravía de los últimos esfuerzos hemisféricos de redefinición de la lucha contra el narcotráfico. Así pues, Zuluaga busca instrumentalizar la política exterior para buscar soluciones más efectivas a las problemáticas internas, sin concebir necesariamente las relaciones exteriores como un fin en sí mismas, sino como un medio para impulsar éxitos en política doméstica.

 

Este 15 de Junio nos enteraremos entonces, entre muchas otras cosas, cuál modelo de política exterior será seguido por Colombia en los años a venir. La escogencia le corresponde a los electores.

 

Notas:

 

[1]El respice polum es, por definición, una doctrina que justifica la posición comparativamente desfavorecida de Colombia como una realidad ineludible e imposible de cambiar. Busca las mejores relaciones posibles con el polo de poder del hemisferio – a saber, Estados Unidos- porque asume un grado importante de dependencia y subordinación a dicho polo de poder.

El réspice similia, al contrario, busca fomentar mejores relaciones con los vecinos y los similares, en busca de diversificación de la economía, relaciones más simétricas y de las cuales se puedan tirar mayores beneficios. Esta doctrina busca justamente la emancipación de la dependencia en política exterior del gran polo de poder hemisférico para así poder emprender iniciativas que sean más favorables al país, y además, que le permitan posicionarse como una potencia emergente entre los similares.

 

 

 

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2 thoughts on “Dos Rumbos, Una Elección: La Política Exterior del Próximo Presidente de Colombia

  1. El artículo es muy inexacto y hay análisis un poco vagos. En lo que se refiere a UNASUR y CELAC, de hecho no es cierto que esto sea así. Específicamente en dos consejos de UNASUR se hace énfasis en este gobierno, que son los de desarrollo de infraestructura y defensa. No obstante, si se hace una revisión más juiciosa, se ve que sólo se toma como un foro de discusión de asuntos regionales. Lo mismo con CELAC. Con respecto a la OEA, esta en los últimos 10 años ha demostrado un poco de falta de posibilidades de acción, por diferentes razones: presupuesto, intereses políticos contradictorios al interior y procesos de toma de decisiones. Sin embargo, Colombia ha apoyado la realización de iniciativas importantes como la estrategia de seguridad ciudadana y su plan de acción entre muchas otras. Por último, la participación de Colombia en el Consejo de Seguridad se dio gracias a a una candidatura que inicio 2 años antes de su elección, esto es, durante el gobierno Uribe y, por tanto, no debería atribuirse le todo al Gobierno Santos.
    Finalmente, en lo que respecta al análisis con la política exterior de los Estados Unidos, falta recordar el viraje de este país en este tema hacia la seguridad regional y la garantía de la democracia y la libertad en otros países, más que la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. En efecto la política interna respecto de las drogas se ha flexibilizado y también su posición en diferentes foros como la recepción que se hizo del estudio realizado por la OEA en 2013. En este sentido, el autor debería hacer una revisión del artículo.

  2. Una cuestión importante que no aborda el artículo es la posible intervención de la Corte Penal Internacional. Santos está seguro que sin cárcel o una pena real es posible evitar la intervención de la CPI en Colombia,pero es muy difícil que la CPI no intervenga. De hecho la Fiscal Fatou Bensouda ha hecho algunos comentarios que llaman la atención y el caso de Colombia está bajo estudio por parte de la CPI en etapa de examen preliminar. Y puesto que Zuluaga rechaza la tesis de una justicia transicional que lleve a sanciones como “trabajo comunitario”, Colombia no tendría el problema de la CPI con Zuluaga. Es increíble que los líderes de guerrilla no sepan esto; o que, sabiéndolo, esperen que el gobierno colombiano logre que la CPI no intervenga; o que pretendan simplemente que se desconozca la competencia de CPI. El escenario no es claro para las los líderes que han cometido alguno de los cuatro crímenes que prevé el Estatuto de Roma.

    Ver “Colombia, en la mira de la Corte Penal Internacional”: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/colombia-mira-de-corte-penal-internacional-articulo-416336

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