El ascenso del ‘sur’ en el actual contexto internacional: ¿re-balance o cambio en el poder estructural de la Sociedad Internacional? – Parte II

acedi-cilsa-AIIB

 

Por NICOLAS CORDOBA PINEDA, miembro de ACEDI-CILSA.

Cordoba.nicolas@hotmail.com, @NicolasCordobaP

Presentamos la segunda parte del ensayo “El ascenso del ‘sur’ en el actual contexto internacional: ¿re-balance o cambio en el poder estructural de la Sociedad Internacional?”, la cual se enfoca en el análisis de las estructuras de las finanzas y el conocimiento, junto con la respectiva conclusión. Para leer la primera parte del ensayo: click acá (Parte I). 


La cartera del “sur” (la estructura del crédito y las finanzas)

Como parte del análisis de esta estructura hay que advertir que aunque sea una sola estructura el crédito no un equivalente a las finanzas ni viceversa. Sí es cierto que su interrelación casi indisoluble permite analizarlos bajo una misma óptica y en consecuencia se entienden como un sistema conjunto bajo la lógica económica, pero los términos, significados, alcances y elaboraciones teóricas sobre la materia podría decirse que son dos caminos paralelos. En esta ocasión, y buscando hacer un ejercicio de compresión al máximo el análisis del ascenso del “sur” se dará sobre esta organización como un todo y no por partes (con todo lo que ello implica). 

No obstante lo anterior, es conveniente primero definir tanto el crédito como las finanzas para luego, bajo un mismo paraguas, pasar a realizar el ascenso del “sur” a esta “estructura de dos patas”.

En la sexta acepción del término crédito la Real Academia Española de la lengua lo define como “Opinión que goza alguien de que cumplirá puntualmente los compromisos que contraiga.” Esta definición lingüística es perfectamente compatible con aquella que se propone en la teoría del poder estructural que se ha venido utilizando. Como el profesor Sanahuja lo plantea a la luz de la publicación del libro Casino Capitalism de Susan Strange, el crédito como constructo “depende de la confianza, y ésta, a su vez, es en esencia el resultado de tres factores: las decisiones políticas respecto a la oferta y disponibilidad de las monedas de reserva internacional; la existencia de un monopolio o de condiciones de competencia respecto a las monedas de reserva; y la estabilidad, o las tendencias inflacionistas a las pueda dar lugar la política económica de los emisores de dichas reservas” (Sanahuja, 2008, p. 363).

Por su parte las finanzas se encuentran bien definidas por su equivalente en ingles finance tal y como lo plantea el Merriam-Webster Dictionary, “the system that includes the circulation of money, the granting of credit, the making of investments, and the provision of banking facilities”[1]. Ello a su vez también es compatible, aunque la definición del diccionario sea más integral, con lo planteado por Strange en los términos en que las finanzas son “la suma de todos los acuerdos que gobiernan la disponibilidad de capital, más todos los factores que determinan los términos en los que las monedas se intercambian unas con otras”.

Es claro, bajo estas definiciones propuestas, que el crédito y las finanzas son dos cuestiones separadas pero que van de la mano, tal y como lo plantea la definición de finance al limitar el sistema financiero al otorgamiento de crédito, sin hablar de que éste determine la forma en que el crédito se crea, reserva o paga. Ahora bien, tanto el crédito como las finanzas se conectan entre si en ciertos puntos y hasta cierta hondura y es allí sobre esos puntos comunes que se realizará el análisis del ascenso del “sur” a esta estructura.

Tal y como lo plantea un documento preparatorio de las discusiones sobre Perspectivas Globales de la OCDE, el acceso a la estructura del crédito y las finanzas en los países emergentes o “sur” (haciendo ellos a su vez una limitación al alcance del término pues tal y como se advierte en este escrito los ascensos y desarrollos de cada país no son los mismos y en muchos casos no son comparables pues obedecen a distintas motivaciones, razones y tienen distintas agendas) es un factor determinante para el desarrollo de estas economías por cuanto “inadequate access to financial services could constrain the development of a middle class with sufficient income and wealth capabilities to facilitate their participation, both as consumers and producers, in the global economy. This in turn might bring into question the sustainability of their economic power.”[2] (2010, p. 10)

El crédito y las finanzas se erigen como medio y como fin en el ascenso del “sur”, pues poder re-balancear o bien cambiar la estructura es a la vez una razón para poder hacerlo y un objetivo de la política exterior de quienes lo logran. Tener el control, aunque compartido o menor, sobre la determinación de la deuda, la emisión de moneda (y la reserva de la misma), los flujos de capitales, la política económica o las dinámicas deflacionarias o inflacionistas es determinante a la hora de determinar ¿quién manda? Y el ascenso del “sur” a su vez no sería posible sin que, en cierta medida, su influencia y poder sobre esta estructura no haya crecido. Ahora bien, los Estados no están solos en esto. Las entidades bancarias, financieras (incluidas las calificadoras del riesgo), aseguradoras, comisionistas, y prestamistas de carácter privado así como las Organizaciones Intergubernamentales (ej. Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Asiático de Desarrollo, entre otros) han sido actores de primera en este proceso (pudiendo incluso considerarse que su importancia, en términos económico-financieros, es mayor que la de los Estados).

Establecido lo anterior es objeto de las siguientes consideraciones el determinar en qué medida el ascenso del “sur” obedece: i) a su política económica; ii) a la constitución de sus monedas como moneda de reserva internacional; iii) al ascenso en paralelo de sus sistemas de crédito y finanzas privados, o bien al acceso que tengan a estos sistemas; y iv) a su papel como entidades parte de “viejas” y “nuevas” instituciones de finanzas intergubernamentales.

 

i) Política Económica

Una de las potestades de los Estados es justamente la de poder definir la política económica que regirá en su territorio. Si bien esta potestad va acompañada de una gran autonomía de configuración es evidente que dados los fenómenos de creciente interdependencia y globalización los Estados se ven cada vez más sujetos a las lógicas de la organización internacional de las finanzas para determinar su política económica. Sea dicho desde ya que hay Estados que pugnan con esta estructura y determinan sus políticas no como parte de un conjunto sino en forma realmente independiente (chocando en muchos casos con las políticas de los demás).

Uno de los temas más representativos de la capacidad de los Estados de determinar su política económica lo constituye el hecho de que los bancos centrales fijen las tasas de interés y en muchos casos determinen a tasa máxima de usura para prestamistas privados. El manejo de las tasas de interés determina, entre otras, el valor de la moneda interna de los Estados y con ello fija en forma consecuencial la política inflacionaria o deflacionaria de la economía. A mayor tasas de interés menor dinero en circulación, y si hay menor dinero en circulación éste pasa a tener un mayor valor (oferta y demanda simple: a menor dinero en circulación –bien escaso-, y mayor o igual gasto –demanda-, mayor apreciación del bien) con lo cual se produce un efecto inflacionario, y viceversa. Los Estados todavía utilizan este mecanismo para controlar el valor de sus divisas y es común que ello vaya acompañado de políticas de austeridad o gasto social, y de aumento o reducción de impuestos dependiendo de lo que se quiera.

            Los países del “sur” no han escapado a esta lógica y se han visto obligados a “torcer” al máximo su política económica para acometer los retos financieros que se les presentan. Uno de los casos más significativos fue la crisis de Argentina en 2001 en donde como consecuencia del default de los pagos y la incesante inflación que llevó al gobierno a abandonar el régimen de convertibilidad, el Banco Central tuvo que modificar sus tasas de interés en forma sistemática (Oficina de Evaluación Independiente del FMI, 2003).

            Este tipo de acciones, en situaciones no tan radicales como el caso Argentino, han hecho  que varias de las economías del “sur” encuentren sendas de crecimiento sostenido. Siendo típicamente países exportadores de materias primas (por lo que el consumo local de éstas es muy reducido y dependen de su venta en el exterior) sus economías son muy sensibles al tipo de cambio. Si suben mucho sus tasas de interés y aumentan el valor de sus monedas ello traería como consecuencia una menor cantidad de ingresos por exportaciones que a su vez, siendo una fuente de empleo y generación de riqueza importante, vería una merma de los salarios y una menor cantidad de dinero en circulación y el efecto se volvería cíclico generando un impacto devastador en la economía. Pocos países del “sur” han sabido aprovechar estas coyunturas para importar, por ejemplo, tecnología y así fortalecer el sector industrial para la producción de bienes terminados y dejar la dependencia a las exportaciones de materias primas (Sanahuja, 2009).

            Sin embargo el efecto siempre será el mismo, no importa si se es del “norte” o el “sur” (el sistema de las finanzas no discrimina), pues mientras se dependa de lo que se venda en el exterior a un mayor valor de la moneda interna un menor ingreso por concepto de exportaciones, no hay pierde.

            Ahora bien, el manejo de la política económica no debe centrarse únicamente en fijar las tasas de interés. Otro de los elementos importantes es la creación de moneda como mecanismo alternativo de determinación de su valor. Es un mecanismo que sólo funciona, en principio, a la baja, pues la creación de moneda es un mecanismo típico de disminución de su valor. En la medida en que haya más billetes en circulación (piénsese los billetes como cualquier bien escaso con demanda) menor será su valor. Si el valor del dinero es menor la paridad frente a la moneda de cambio será menor y ello suele ayudar, entre otros, al sector de las exportaciones. No obstante, en la medida en que la moneda pierda valor pero el consumo de bienes tranzados dentro de ese mercado no disminuya, la inflación será inevitable. Si la inflación aumenta la pobreza, en términos objetivos, aumenta, pues quien tenía 100 y podía comprar X ahora con los mismos 100 no lo podrá hacer.

            Una alternativa cuando esto sucede, y se mantiene por un tiempo prolongado (porque la inflación cuando se sabe controlar no es tan perversa como suena: ej. caso Japón que quiere aumentar la inflación para promover su economía[3][4]) es acudir a otro de los mecanismos de la política económica: la política fiscal –que estrictamente es otra categoría pero a la luz de ésta análisis se tomará como parte integrante y complementaria de la misma-.

            La política fiscal, la más impopular de las políticas pero  que es consustancial a la idea de Estado (Vega, 1995), sirve no sólo para la apropiación de recursos por parte del erario público para el financiamiento de sus gastos e inversiones, sino como balancín de la política económica. A mayor carga impositiva menor capacidad de gasto y a menor capacidad de gasto –siempre que sea generalizado- menor dinero en circulación y en consecuencia apreciación de la moneda. Si bien esto es una alternativa, y se utiliza, no sólo es altamente impopular sino que suele ir acompañada de la idea de “mayores impuestos para mayor gasto público” con lo que el efecto sería el contrario pues capital que podría estar por fuera de circulación (ej. como un ahorro) ahora estará siendo gastado y con ello aumentado la cantidad de dinero en circulación y con ello depreciando su valor. Estas medidas son aun más complejas si se le suman factores como impuestos prediales (inmuebles), de rodamiento (vehículos), al patrimonio, o por segmentos sociales, económicos, productivos o geográficos con destinación específica (lo que no sería en estricto sentido un impuesto sino una contribución).

Este manejo que han dado los Estados sobre la política económica (que cabría decir que es todavía una potestad reservada y exclusiva de éstos) es fundamental a la hora de determinar el nivel de ascenso dentro de la estructura. Entre mejor se “comporten” los Estados con la política económica o mejor hayan “capoteado” las distintas adversidades que se presentan mayor crédito (en la acepción de la RAE) tendrán, y en consecuencia su asenso será más pronunciado. Tal ha sido el caso de los países del “sur” que como lo afirma el Fondo Monetario Internacional “We find that good policy frameworks (monetary fiscal and exchage rate) have helped emerging market and developing economies prolong their expansions and hasten their recoveries.”[5] (2012, p. 139)

 

ii) Moneda de Reserva Internacional

Este es quizá uno de los temas “sencillos” de entender dentro de la estructura de las finanzas. Al igual que los individuos (no todos) los Estados ahorran (no todos), y no con la racionalidad de un buen hombre de negocios alejado de sentires patrióticos, nacionalistas o ideológicos. Buscan asegurar sus capitales de la forma más estable y previsible posible. Pero los Estados no tienen cuentas de ahorros en bancos comerciales y hace tiempo que dejaron de lado la idea de tener el Fort Nox más grande. Los Estados ahorran en divisas (y en otros bienes y títulos valores), pero todos representativos de dinero. Y como todo buen hombre de negocios buscan la divisa que dé una mayor rentabilidad a tipo de cambio, que sea estable, que sea aceptada y reconocida en, y por, otros Estados, ¡que tenga crédito!

A esas monedas que los Estados acuden para ahorrar se les llama: moneda de reserva internacional. Y como se vio arriba, esas monedas, a su vez, están sujetas a unas lógicas internas de política económica muy compleja. Los Estados tienen que jugar o enjugar con todos esos factores para decidir en qué monedas y cuánto de cada una de ellas ahorrar.

De acuerdo a las últimas cifras del Currency Composition of Official Foreign Exchange Rate[6] -COFER- para el segundo cuarto del 2014 la primera moneda de reserva del mundo es el Dólar Americano con 3.8 billones (en Dólares Americanos), seguida por el Euro con 1.5 billones (también en Dólares Americanos), declarados como reserva. Ahora, según el COFER hay 192,282 millones de Dólares Americanos declarados en otras monedas[7] de los cuales según Bloomberg 108.000 millones de dólares corresponden al Yuan Chino (que se constituye bajo ese escenario como la quinta moneda de reserva mundial) (2014). Ello permite ver que ya hay un país del “sur” compitiendo a gran escala en esta materia, con un crédito de su moneda importante y con una política de aliciente a la constitución de su divisa como moneda de reserva muy marcado (Caso Argentina[8]). Pero éste es un caso, aunque importante, aislado dentro de la estructura internacional.

Sin embargo no parece todavía, dada la distancia entre unas y otras monedas de reserva, y por el hecho de que China tiene importantes reservas en Dólares Americanos, que el Yuan se constituya como primera moneda de reserva pudiendo entonces promover cambios dentro de este elemento de la estructura del crédito y las finanzas mundiales (The Economist, 2014).

 

iii) Actores Privados

Los actores privados del sistema financiero (ej. Bancos de préstamo y ahorro, bancas de inversión, calificadoras de riesgo, y reaseguradoras) constituyen una de las fuerzas más importantes en el escenario actual. Su músculo financiero sumado a la creciente diversificación de su portafolio les permite estar presentes en todo tipo de transacciones a nivel global (y local por supuesto).

Sin embargo, el grueso de los actores privados que interviene en la estructura proviene de economías desarrolladas. De hecho, datos compilados a 23 de diciembre de 2013 por el portal de servicios SNL Financial, muestran que de los 100 bancos más grandes del mundo en términos de valor de activos, sólo 4 economías emergentes encontraban cabida: China (14); Brasil (4); Rusia (2); y, Singapur (2)[9]. Sin embargo medir la lógica empresarial de los bancos comerciales con un rasero político no tiene sentido. Estos bancos han nacido en latitudes emergentes pero para llegar a los puestos de privilegio en los que se encuentran han tenido que transnacionalizar sus operaciones sin credos político-sociales ni discursos anti-imperialistas.

Lo que importa para el objeto de este estudio no es el lugar de origen de los actores privados sino el reconocer que cada día su importancia para el desarrollo de las economías (tanto en países en desarrollo como desarrollados) es fundamental. Ahora bien, si existe una marcada diferencia entre el papel que juegan unas y otras economías en la lógica empresarial de estos actores, y en consecuencia, en el lugar donde colocan sus recursos, que es en últimas el punto decisivo.

Como  ya se dijo  una de las razones principales del ascenso del “sur” ha sido el acceso a grandes flujos de crédito e inversión extranjera. Estas inyecciones de capital a los mercados ha supuesto por un lado la explotación masiva de recursos y la vuelta  a la re-primarización de ciertas economías y, por otro, ha permito que algunos Estados aprovechen esta situación para mejorar su industria. Sin duda el papel de los actores privados, en cuanto tenedores del capital, es indispensable si se quiere analizar el ascenso del “sur” precisamente a la estructura que se ocupa de la “circulación de la moneda”.

Algunos empresarios del sector financiero mencionan cuatro razones para que actores privados (independientemente del país en que se encuentren registrados) hayan puesto su interés sobre las economías emergentes (Kiene, Helin, & Eckerdt, 2011).

Primero, mayor posibilidad de penetración en el mercado. Los países emergentes tienen bajas tasas de bancarización y mueven mucho dinero por fuera de los canales del sector financiero. La posibilidad de encausar esos recursos, cada vez mayores debido al crecimiento positivo (promedio) de estas economías dentro del sector financiero es un gran atractivo, más aún cuando las economías desarrolladas se encuentran saturadas de servicios financieros. El punto de inflexión descansa en la forma en que esos actores penetran los distintos mercados (soluciones locales a distintos temores culturales y trabas burocrático-políticas que varían de caso a caso).

Segundo, la compra de operaciones existentes. Los grandes actores privados del sector bancario ven con buenos ojos el entrar en los mercados en desarrollo a través de la adquisición o fusión con operadores locales existentes. Esto, aunque sea más costoso al comienzo en términos de costo inicial de la inversión, les permite tener por un lado una clientela con la cual expandir sus operaciones, un know-how del contexto económico, político, social y cultural donde desenvolver sus operaciones, una serie de activos fijos usualmente bien avaluados y estratégicamente ubicados (ej. Sucursales y oficinas administrativas), y más importante aún, valerse de un talento local cada vez mejor preparado y que domina el contexto (idioma, trato, idiosincrasia, etc).

Tercero, cuentan con un costo fijo de operaciones bajo. Las economías emergentes siguen estando caracterizadas por salarios bajos, y los salarios son el costo fijo por rubro más alto en el sector financiero. Un trabajador del sector en México D.F. gana, en promedio, una décima parte de lo que gana su homólogo en Nueva York. Esto implica que mientras se tiene un mercado muy amplio al cual ofrecerle todo tipo de servicios y con una cartera cada día más grande, los gastos fijos operacionales son apenas una fracción en comparación con mercados donde las proyecciones de penetración de mercado y crecimiento no son tan altas.

Por último, las economías emergentes son fuente constante de inversión. Con unas necesidades cada vez más grandes (cualitativa y cuantitativamente), las economías en desarrollo son un potencial a futuro para cualquier actor privado. La construcción de infraestructura, el aumento de la clase media asalariada y los crecientes gastos gubernamentales son apenas algunos de los sectores que están sedientos de recursos. La imposibilidad de algunos actores privados locales de financiar estos proyectos hace no sólo atractivo sino necesaria la intervención de los grandes actores privados.

Dicho lo anterior, pareciera claro que el ascenso del “sur” a la estructura de las finanzas por cuenta de actores privados obedece más a una visión de necesidad de estos servicios para procurar crecimiento (unido a una lógica empresarial clarísima de oferta-demanda y costos de operación) que a un dominio del “sur” de los flujos de capital. Lo que está acaeciendo, a lo menos en este punto, pareciese más un ascenso por la escalera del “norte” que una escalera diseñada por el “sur”. No en vano se señala que “many emerging markets are under-banked, and hungry for the products and services that are becoming commoditized in developed markets”[10] (Kiene, Helin, & Eckerdt, 2011, p. 16).

 

iv) Nuevas instituciones

Uno de los temas que mejor simboliza el ascenso del “sur” es la creciente rivalidad con las viejas instituciones de la Sociedad Internacional. Pero una rivalidad, esta vez, con palpables consecuencias en el orden mundial, y ya un tanto alejada de la vieja retórica declarativa que no lograba más que alcanzar una promesa de revisión de cambio.

Hoy, se están creando instituciones de alcance mundial, con agenda propia, y con la férrea posición de mostrar una manera alternativa de hacer las cosas. El caso más paradigmático, y típico a la hora de hablar de nuevas instituciones, es el caso del Nuevo Banco de Desarrollo creado mediante acuerdo firmado por Brasil, Rusia, India, China y Sur África en la ciudad de Fortaleza el día 15 de julio de 2014.

Como lo señala una de las cláusulas pre-ambulatorias del acuerdo, el Banco nace como consecuencia de un contexto “where emerging market economies and developing countries continue to face significant financing constraints to address infrastructure gaps and sustainable development needs”[11][12].

Esta iniciativa de 10.000 millones de dólares (2.000 millones de capital pagado y 8.000 millones de capital suscrito-), se presenta como una respuesta al diseño de Bretton Woods que no atiende al llamado de reforma que desde hace tiempo vienen haciendo algunas economías en desarrollo (principalmente los BRICS).

Su presencia en el andamiaje de las instituciones financieras intergubernamentales es tanto muestra de la viabilidad de un proyecto concebido y puesto en marcha por el “sur”, como de la afirmación del descontento con las instituciones existentes y dominadas por el “norte”. Sin embargo, y ello es fundamental recalcarlo, su funcionamiento está pensado sobre la base ideológica de libre mercado y las dinámicas económicas y financieras existentes[13] (Chen, 2014).

Si bien el objeto de este acápite no será prever el éxito o fracaso del Banco, ni hacer un análisis econométrico de sus características, operaciones futuras o impacto financiero, lo que sí se destaca es el hecho de su incorporación como actor en el sistema internacional, y en particular, en la estructura de las finanzas internacionales. Lo cierto es que su llegada obliga a sumar un factor a la ecuación del dominio del “norte” sobre las instituciones financieras intergubernamentales de alcance global, y en cierta medida pone de nuevo sobre la mesa el tema de la reforma de las viejas instituciones, ahora, con más peso.

Lo que parece poco probable, por lo menos a la vista del material disponible, es que esta nueva institución vaya a rivalizar con la estructura y en tal sentido proponga una nueva forma de entender el mundo de las finanzas[14]. Pareciese que sería más preciso hablar, de nuevo, de un re-balance de la estructura actual, con nuevos actores poniendo más libras en la escala, y no de nuevo actores cambiando la forma de hacer las mediciones. Vuelve a aparecer en forma extraordinariamente importante el nombre de China.

 

Como consecuencia del análisis hecho hasta este punto se podría destacar que de los factores propuestos para el análisis del ascenso del “sur” dentro de la estructura del crédito y las finanzas, que éstos se encuentran en una fase de claro re-balance de la misma con una mayor interdependencia entre las economías intervinientes. Hoy no se podría hablar de que la estructura del crédito y las finanzas está sostenida exclusivamente por el “norte” o que el “sur” es (son) uno(s) actor(es) secundario(s) dentro de la misma.

El diseño e implementación de su política económica, el papel que juegan sus divisas y la compra masiva de divisas tradicionales en el sector de las monedas de reserva, el papel de los actores privados cada vez más relacionado y enfocado en las economías emergentes (y la interdependencia público-privada y privada-privada derivada del control del capital y las fuentes de riqueza), así como la puesta en marcha de nuevas instituciones tipo “sur” de crédito y finanzas intergubernamentales de alcance global, son prueba fehaciente de que un “sur” en ascenso por vías del “norte” (si se permite la licencia del juego de palabras).

Ahora bien, esto hace, por lo menos en la estructura del crédito y las finanzas, que dado el marcado carácter interrelacionado e interdependiente de los actores que allí intervienen, el “sur” y el “norte” deban buscar acciones cooperativas y no confrontacionales, pues el juego de suma cero puede terminar en negativo, principalmente cuando están “jugando” ciertos actores (ej. EE.UU. y China).

 acedi-cilsa-education

Un “sur” informado (La estructura del Conocimiento)

Esta es la estructura de los imperativos mentales tales como las ideas, las creencias y la información, así como de los valores y principios derivados de ellos. Se ocupa de la forma y reglas de transferencia y almacenamiento de dichos imperativos mentales, y de cómo se “producen” o “descubren” (Sanahuja, 2008).

Pero analizar el conocimiento como un concepto abierto y amplio es tan etéreo como la definición del conocimiento mismo o del valor que se le dé a un conocimiento sobre otro. ¿Cuáles son los conocimientos necesarios o deseables? ¿Qué formas/fórmulas existen o deben utilizarse para descubrirlos o crearlos? ¿Cuáles son los mecanismos para trasmitirlos y los métodos para protegerlos? son todas preguntas que carecen de consenso universal. Para el jefe de la tribu Quimbaya en los Andes quizá las respuestas a estas preguntas difieran considerablemente con respecto a un profesor de planta de la Universidad de Pekín. Y así y todo, los métodos de evaluación suelen ser homologables.

Es por ello que en el análisis sobre el ascenso del “sur” a la estructura del conocimiento será necesario centrarse en dos cuestiones fundamentales de cara a la asimetría entre “norte” y “sur” tal y como lo propone el profesor Sanahuja (2008): i) acceso a la educación superior; y, ii) brecha digital o tecnológica[15].

 

i) Acceso a la educación superior

Este es quizá uno de los temas más definitorios cuando se habla del ascenso del “sur” a las estructuras del poder de la Sociedad Internacional. Y es definitorio por cuanto determina el lugar, la forma, el contenido y en últimas el debate de ideas y postulados que los respectivos nacionales de estos países tendrán consigo a la hora de hacer política, constituir empresa, servir como cuerpo docente, y en últimas y en forma general, en la forma como se dirigen las riendas del Estado.

La educación superior es una condición esencial de esa dirección, pues prescribe en buena medida el nivel de profesionalización y tecnificación que se encuentra dentro de determinado territorio. Es esta educación la que avanza la agenda del desarrollo de los Estados, por lo menos, bajo los estándares actuales. Sirve como factor de cálculo de los salarios, las inversiones y definitivamente como pase de entrada a la mesa de las ideas.

Sin embargo se erige como una de las categorías de análisis más problemáticas y desiguales de la actual sociedad internacional. Por poner un ejemplo, sólo cuatro universidades de un país del “sur” (China –si se considera a Hong Kong que tiene tres de las cuatro como parte de China, sin entrar en las discusiones de si sería en sí mismo un país del “sur” o no-)[16] se encuentran dentro de las 50 universidades mejor ranqueadas del mundo (con puntuación global por institución).

Claro, las mediciones son hechas con estándares occidentales o tipo “norte” donde por default hay categorías de medición que favorecen a las instituciones de estos países tales como la reputación (considérese que la mayoría de las instituciones de los países emergentes no cuentan con la tradición histórica de las universidades del “norte”, entre otras, porque no existían) o las citas en revistas indexadas (la mayoría de las editoriales de estas revistas son del “norte” y en muchos casos son de las mismas universidades). Sin embargo lo que resulta diciente más allá de los datos es que la concentración del conocimiento académico (mídase en cantidad de publicaciones, presupuesto, cuantía de inversión en investigación y desarrollo, salario del profesorado, u otros) está claramente en el “norte”.

Y los estudiantes de países en desarrollo que buscan iniciar o profundizar sus estudios terciarios están bien conscientes de ello. En China, India, Brasil, Sur África, Viet Nam, Filipinas, México, Chile y Colombia los estudiantes de nivel terciario tienen como principal destino los Estados Unidos, y en Rusia, Turquía, Indonesia, y Perú, Estados Unidos está en su top 3 por país de destino[17]. Este “sur” reducido, por nombrar aquellos más significativos en cantidad de estudiantes extranjeros (estudiando formalmente por fuera de su lugar de origen), tienen como rasgo común el que la preparación y especialización académica (sin demeritar en forma alguna algunos programas específicos de gran prestigio y calidad dentro de las universidades de estos países) está siendo llevada a cabo en instituciones y bajo los esquemas del “norte”.

Y es justamente allí donde se presenta el quid del asunto. El “norte” sigue siendo referente de conocimiento para el “sur”, se sigue viendo y entendiendo como el mejor destino académico. Esto terminará incidiendo en la red de contactos, la forma de pensar y entender el mundo, la forma de abordar los problemas y los contenidos a los que se tenga alcance.

Y es que el “norte” lidera en temas de educación superior, no sólo en acceso de personas a instituciones académicas de nivel terciario[18], sino en calidad, reputación y masificación de sus contenidos. Estas son las características que marcan la diferencia.

Los países del “sur” podrán dominar todos los factores de producción, tener las reservas de divisas más opulentas o los ejércitos más grandes, pero mientras carezcan de la capacidad de crear contenido ideacional y generar conocimiento en forma masiva y global, seguirán midiendo y dirigiendo su producción, sus finanzas y/o su seguridad en clave “norte”, es decir, en forma aspiracional. Pondrán su empeño en llegar a conquistar las conclusiones de los libros de economía pensados en Londres y publicados en Canadá, o aquellas de los textos de seguridad redactados en Washington y empastados en España, más que en sacar sus propias conclusiones.

 

ii) Brecha Digital

La brecha digital podría entenderse, grosso modo, como un fenómeno social referente a la asimetría de información existente entre quienes tienen acceso a internet y quienes no, es decir un problema de conectividad (pensando que el acceso es la clave de la brecha informativa y educacional.

Ahora bien, el 12 de diciembre de 2003 los delegados de la Cumbre Mundial para la Sociedad de la Información declararon “[their]our common desire and commitment to build a people-centered, inclusive and development-oriented Information Society, where everyone can create, access, utilize and share information and knowledge, enabling individuals, communities and peoples to achieve their full potential in promoting their sustainable development and improving their quality of life, premised on the purposes and principles of the Charter of the United Nations and respecting fully and upholding the Universal Declaration of Human Rights”[19] (énfasis añadido) (ITU, World Summit on the Information Society: Building the Information Society: a global challenge in the new Millennium, 2003). Es decir, el problema de la brecha digital es ahora entendido como un problema más amplio, complejo, y por ende más difícil de superar.

Y es que el zanjar la brecha digital (ampliada como se reconoce) ha dejado de ser un deseo para un “mejor” desarrollo para convertirse en una necesidad para “el” desarrollo. El problema es ¿hasta qué punto se ha logrado?

Para no ir tan lejos en el análisis como lo propone la cumbre mundial, pero para tener una clara imagen de esta brecha, hay dos factores clave que habrán de compararse para ver hasta qué punto la brecha digital de ha zanjado: i) suscriptores a banda ancha de internet (remota y por cable); y ii) usuarios de internet.

En el primer caso la diferencia promedio es, para suscriptores de banda ancha remota o móvil: 21% “sur” y 81% “norte”, y para suscriptores por cable: 6% “sur” y 27% “norte”. En el caso de usuarios de internet la diferencia es 32% “sur” y 78% “norte”[20]. Y aunque existan mejoras significativas en algunos de los países del “sur” todavía la diferencia es significativa tomando en cuenta que el “sur” se encuentra por debajo del promedio mundial (ITU, 2014). Si a ello se le suma el hecho de una fuerte censura en países de importante crecimiento y con enorme población, China por ejemplo, es difícil que esta tendencia se reduzca en forma significativa.

Este problema de la brecha digital, que como se observa es un hecho muy marcado donde quizá se encuentre la mayor asimetría entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo, genera a su vez dinámicas de estancamiento que hacen difícil pensar en un “sur” tomando las riendas de la estructura del conocimiento como se definió arriba.

Dinámicas de estancamiento por demás contrarias a un desarrollo integral, pues mientras el acceso, la capacitación, la creación, y la transferencia de conocimiento y tecnología no se logren, la expansión, difusión, y control de los imperativos mentales (las ideas, las creencias y la información) será una utopía. Quien controle el medio controlará el contendido.

 

En conclusión, en materia de la estructura de conocimiento el “sur” encuentra su mayor distanciamiento con el “norte” no siendo evidente el mismo ascenso como en las otras tres estructuras. El “norte” se encuentra detentando el soft power (Nye, 2005) en materia de conocimiento, entendido éste como la capacidad de atraer y persuadir a su favor, por vía de medios culturales e informacionales, a otros actores.

Si bien el “sur” ha mejorado sus cifras y sus Estados,  aparecen como grandes interesados en insertarse al mundo de las ideas, de impulsar sus creencias y de controlar la información lo cierto es que todavía están lejos de hacerlo eficazmente y a escala global[21].

En este sentido no pareciera que el “sur” esté en condiciones, todavía,  de promover un re-balance de la estructura de conocimiento, pareciendo más bien que está buscando insertarse primero en ella (y esto, de nuevo, para ciertos actores únicamente). Ahora bien, siendo este un tema altamente sensible (dado por factores religiosos, políticos, sociales, entre otros) habría que poner sobre la mesa que no todo el “sur” desea o promueve el conocimiento tipo “norte”. Si bien el primero no está en condiciones (bien porque no lo quiere o bien porque carece de los medios para hacerlo) de masificar su propio conocimiento, tampoco está en todos los casos buscando insertarse en la estructura del segundo.

Aquel análisis excede el alcance de este trabajo pero debe tenerse en mente como circunstancia especial de interés.

 

acedi-cilsa-brics-png

Un “sur” a prueba

Corolario de todo lo anterior, cosa que se ha venido desarrollando al final del análisis de cada estructura, es que el ascenso del “sur” como hecho incontestable en forma genérica, presenta ciertos matices y condicionantes a la hora de evaluar la forma del ascenso y el papel dentro de la  actual estructura internacional.

Si bien los países del “sur” se presentan como grandes competidores a escala planetaria del etnocentrismo del “norte” que hasta la fecha había demostrado una preeminencia absoluta, las condiciones en que lo han venido haciendo se muestran más como una forma de inclinar la balanza dentro de la estructura que como una posibilidad real o una voluntad clara de cambiar las estructuras.

En términos generales el “sur” ha logrado hacerse un espacio en la mesa, ha tomado la palabra y planteado nuevos entendimientos. Su presencia es sentida como indispensable en las decisiones de política internacional y de configuración del nuevo orden, pero la decisión de en qué mesa se come y qué se come sigue estando en manos del “norte”. Ello, a lo sumo, en las tres primeras estructuras que se analizaron. Caso distinto es la estructura del conocimiento donde apenas se están tocando las puertas y haciendo las llamadas para ser invitados al banquete.

El “sur” en general está siendo gestor de un soft balancing dentro del orden contemporáneo de la Sociedad Internacional como lo plantea la profesora Esther Barbé (2010). Está poniendo más libras en la báscula y cada día busca ocupar un mayor espacio  pero todo ello pensado en términos de compartir las estructuras existentes, no en cambiarlas…por ahora.

El papel que han jugado los Estados y otros actores esenciales en la configuración del actual orden internacional ha permitido que el mundo de hoy se parezca más a una especie de telaraña en 3D. El doble plano de ejes cartesianos tradicionalmente ocupado por los Estados, y que mostraba las Relaciones Internacionales como un conjunto de interrelaciones imbricado entre éstos ha pasado a tener un plano Z donde otros actores (compañías transnacionales, organizaciones intergubernamentales, no gubernamentales, civiles y criminales, entre otros) han venido a transponerse sobre las relaciones entre los Estados.

Aunque este trabajo se haya desarrollado principalmente bajo una óptica estatal, pues el concepto “sur” es atribuible a los Estados y el desarrollo se mide en clave Estatal, por lo menos para lo que concierne al concepto de desarrollo que implica la existencia de un “sur” y un “norte”, lo cierto es que el papel que juegan otros actores es tan decisivo como el de los Estados mismos (como se ve con claridad meridiana en la estructura de la producción, y en las dinámicas que afectan la estructura de la seguridad, por ejemplo).

Innegable es, a la vez, que las relaciones “sur”-“norte” también han cambiado. La lógica del asistencialismo ha dado un vuelco radical, donde por ejemplo en países como Chile, Costa Rica, Filipinas, Indonesia, México, y Uruguay la actual cifra de la Ayuda Oficial al Desarrollo es cero o cercana a cero[22]. El ascenso del “sur” sumado a la extraordinaria interdependencia de los actores en lo que va corrido del siglo XXI (una cosa podría entenderse como causa o consecuencia de la otra dependiendo de la óptica con la que se mire) han obligado a buscar alternativas más cooperacionistas que conflictuales. Los Estados, como primeros llamados en este soft balancing de la actual configuración de la Sociedad Internacional, se han visto y verán obligados a encontrar posiciones comunes y acción conjunta bien sea para asegurar su posición (norte) o su crecimiento (sur).

Dialéctica difícil de entender pero que domina la realidad internacional del momento donde si se entiende que el sistema  actúa como una suerte de cadena, todos los eslabones (Estados y otros actores) dentro del mismo ha de asegurar que los otros eslabones sean lo suficientemente fuertes como para resistir la tensión producida por los demás. Quien no esté en condiciones de resistir, de momento, romperá la unidad de la cadena. Y según el último informe del Banco Mundial sobre manejo de riesgos, los países del “sur” son los menos rescilientes ante una situación de estrés (World Bank Group, 2014).

Dicho lo anterior, valga mencionar que si bien este trabajo no buscaba analizar situaciones particulares de Estados u otros actores, no puede desconocerse el papel esencial que uno de ellos cumple a la hora de hablar de un ascenso del “sur”: la República Popular China.

Hablar de China es hablar del mayor ascenso y el mayor peso, al punto que podría decirse que guardadas las proporciones China marca las dinámicas de ascenso del “sur”, y que muchos países simplemente van bandwagoning detrás. China se erige como la rara avis de los países del “sur” siendo un Estado que presenta características como su peso económico, comercial, financiero y demográfico que están muy por encima del promedio. Un caso que se presenta como único e indispensable para el mantenimiento de la estabilidad en las relaciones internacionales en el Siglo XXI.

Sin embargo habrá que dejar el interesantísimo análisis de la actual situación China, y su particular ascenso a las estructuras del poder internacional para una siguiente ocasión.

 

 


Notas: 

[1]El sistema que incorpora la circulación de la moneda, el otorgamiento de crédito, las inversiones, y el suministro de servicios bancarios” (Traducción libre del autor).

[2]el acceso inadecuado a los servicios financieros podría limitar el desarrollo de una clase media con suficiente capacidad de ingresos y de riqueza para facilitar su participación, tanto como consumidores como productores en la economía global. Esto a su vez podría poner en cuestión la sostenibilidad de su poder económico.” (Traducción libre del autor)

[3] Sobre cómo la deflación de Japón es un problema a largo plazo para la economía, ver: McKinnon, Roland. Japan’s Deflationary Hangover: Wage Stagnation and the Syndrome of the Ever-Weaker Yen. Stanford University, 2007. In: http://web.stanford.edu/~mckinnon/papers/DeflationaryHangover.pdf  

[4] Los diarios mundiales no han sido ajenos a esta situación: Reuters (Lisa Twaronite y Stanley White, noviembre 3 de 2014): http://www.reuters.com/article/2014/11/03/us-japan-economy-deflation-idUSKBN0IM0TM20141103; BBC (Linda Yueh, noviembre 12 de 2014): http://www.bbc.com/news/business-30025432; WSJ (Jacob Schlesinger, noviembre 9 de 2014): http://online.wsj.com/articles/bank-of-japan-offers-lessons-in-easing-deflation-1415560856  

[5]Encontramos que los buenos marcos de política pública (monetaria, fiscal y de cambio) han ayudado a los mercados emergentes y las economías en desarrollo a prolongar sus expansiones y acelerar su recuperación” (Traducción libre del autor)

[6] Para ver los históricos compilados por el COFER desde 1996 a la fecha: http://www.imf.org/external/np/sta/cofer/eng/cofer.pdf

[7] Las otras monedas serían aquellas distintas a: Dólar Americano, Libra Esterlina, Yen, Franco Suizo, Dólar Canadiense, Dólar Americano, Euros.

[8] Para ver la noticia sobre la compra de deuda Argentina en Yuanes por parte de China: http://online.wsj.com/articles/argentina-china-deals-reflect-asian-countrys-growing-influence-1405719582

[9] La lista completa compilada por Maria Tor y Saad Sarfraz para SNL Financial a 30 de diciembre de 2013 en: https://www.snl.com/InteractiveX/Article.aspx?cdid=A-26316576-11566

[10]muchos mercados emergentes están sub-bancarizados y hambrientos de los productos y servicios que se están convirtiendo en commodities en los mercados desarrollados” (Traducción libre del autor)

[11]donde las economías emergentes y los países en desarrollo siguen enfrentándose a importantes restricciones de financiamiento para hacer frente a las deficiencias de infraestructura y las necesidades de desarrollo sostenible” (Traducción libre del autor)

[12] Para ver el texto completo del Acuerdo en inglés, conforme lo recoge el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, ir a: http://brics6.itamaraty.gov.br/media2/press-releases/219-agreement-on-the-new-development-bank-fortaleza-july-15

[13] De hecho, uno de los supuestos del Acuerdo de constitución del Banco establece que “El Banco deberá aplicar principios bancarios sólidos en todas sus operaciones, asegurar una adecuada remuneración y considerar los riesgos involucrados” Artículo 21 romanito (i) (Traducción libre del autor).

[14] Un análisis sobre cómo los Estados han propugnado por sostener la estructura financiera actual –movida por las fuerzas del libre mercado y una imparable globalización-, y en consecuencia endosaron el control de capital a las instituciones de Bretton Woods está en el libro de Eric Helleiner, States and the reemergence of global finance: From Bretton Woods to the 1990’s. Cornell University Press, 1996.

[15] El análisis de este par de temas no pretende agotar la lista de factores donde, en la estructura del conocimiento, existen todavía marcadas asimetrías, pero si brinda un buen panorama sobre cuáles son las asimetrías más marcadas y ayuda a develar hasta qué punto el ascenso del “sur” a esta estructura es una realidad y qué retos enfrenta.

[16] La lista completa del QS World University Rankings 2014 realizada por la firma Británica Quacquarelli Symonds, incluida la forma de puntuación y todos sus filtros (países, materias de estudio, reputación de estudiantes, número de citas y publicaciones en revistas indexadas, etc.) se encuentra disponible en: http://www.topuniversities.com/university-rankings/world-university-rankings/2014#sorting=rank+region=+country=+faculty=+stars=false+search

[17] Datos expresados en cantidad de nacionales en condición de estudiantes extranjeros por país de destino. UNESCO, Global Flow of Terciary Level Students. Where do students go to study?, 2014.

[18] En el más reciente informe de la OCDE, se compara la situaicón de acceso a la educación no solo entre los Estados miembros (dentro de los que se encuentran países del “sur” como México o Turquía) sino con referencia a países socios como Argentina, Brasil, China, Colombia, Sur Africa, India, Rusia, Indonesia, y Arabia Saudita. Las cifras hablan por sí solas. OECD. Education at Glance 2014, OECD Indicators. Octubre de 2014. Disponible en: http://www.oecd.org/about/publishing/Corrigendum-EAG2014.pdf

[19]nuestro deseo y compromiso comunes de construir una Sociedad de la Información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, donde todos puedan crear, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan desarrollar su pleno potencial en la promoción de su desarrollo sostenible y la mejora de su calidad de vida, con arreglo a los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y respetando plenamente y defendiendo la Declaración universal de los Derechos Humanos” (Traducción libre del autor)

[20] Cifras entendidas como porcentaje sobre la población respectiva tanto del “sur” como del “norte”.

[21] Para un completo análisis de este fenómeno de occidentalización o si se quiere “americanización” de la estructura del conocimiento en el escenario particular de las Relaciones Internacionales ver: DEL ARENAL, Celestino. Etnocentrismo y la teoría de las relaciones internacionales: una visión crítica. Editorial Técnos, Madrid. 2014.

[22] De conformidad con los últimos datos disponibles del Banco Mundial sobre Ayuda Oficial al Desarrollo neta recibida como porcentaje del Ingreso Nacional Bruto. Estas cifras se encuentran disponibles en la página del Banco Mundial: http://datos.bancomundial.org/indicador/DT.ODA.ODAT.GN.ZS

 

 


Bibliografía

 

Amsden, A. (2004). The Rise of “The Rest”: Challenges to the West from Late-Industrializing Economies. New York: Oxford University Press USA.

 

Aravena, F. R. (2013). Transformaciones globales y cambios en las relaciones de poder en América Latina y el Caribe . Friedrich Ebert Stiftung. Nueva Sociedad.

 

Arenal, C. D. (2009). Mundialización, Creciente interdependencia y Globalización en las Relaciones Internacionales. En VVAA, Cursos de Derecho Internacional Vitoria-Gasteiz (págs. 181-268). Bilbao: Editorial de la Universidad del País Vasco .

 

Barbe, E. (2010). Multilateralismo: Adaptación a un Mundo con Potencias emergentes. En A. E. Internacionales, Revista Española de Derecho Internacional (Vol. LXII, págs. 21-50). AEPDIRI.

 

BBC. (17 de diciembre de 2013). Japan boosts military forces to counter China. BBC News .

Bhagwati, J. (abril de 1995). US Trade Policy: The infatuation with FTAs. (C. University, Ed.) New York, NYC, Estados Unidos de America.

 

Buzan, B., & Waever, O. (2003). Regions and Powers. Cambridge: Cambridge University Press.

 

Chen, D. (23 de julio de 2014). 3 Reasons the BRICS’ New Development Bank Matters. The Diplomat .

 

Clinton, H. (11 de 10 de 2001). Foreign Policy. Recuperado el 29 de 11 de 2014, de Americas Pacific Century: http://www.foreignpolicy.com/articles/2011/10/11/americas_pacific_century

 

Crawford, J. (2012). Brownlie’s Principles of Public International Law (8 ed.). Oxford University Press.

 

Dadush , U., & Stancil , B. (2010). The World Order in 2050. Carnegie Endowment for international Peace. Carnegie.

 

DoD. (2014). Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2014. Department of Defense – Office of the Secretary of Defense. Washington D.C.: DoD.

 

Freeman, S., & Carina, S. (2014). Military spending and regional security in the Asia–Pacific. En S. I. Institute, SIPRI Yearbook 2014 (págs. 188-201). Oxford University Press.

 

Friedman, M. (2002). Capitalism and Freedom: Fortieth Anniversary Edition. Chicago: Chicago University Press.

 

Haass, R. (18 de Julio de 2005). The End of the Unipolar Era. Council on Foreign Relations .

 

Hobsbawm, E. (2012). Historia del Siglo XX. Barcelona: Critica.

 

IMF. (2012). World Economic Outlook 2012: Coping with High Debt and Sluggish Growth. Fondo Monetario Internacional. Washington DC: IMF.

 

ITU. (2014). The World in 2014: ICT Facts and Figures. International Telecommunications Union. ITU.

 

ITU. (12 de diciembre de 2003). World Summit on the Information Society: Building the Information Society: a global challenge in the new Millennium. Ginebra.

 

Keck, Z. (6 de febrero de 2014). The Diplomat. Obtenido de China’s Military Spending VS Asia’s Military Spending : http://thediplomat.com/2014/02/chinas-military-spending-vs-asias-military-spending/

 

Kiene, B., Helin, D., & Eckerdt, B. (2011). Cross-Border Banking An Accenture Study of Cross-Border Mergers & Acquisitions in Banking. Accenture. Accenture.

 

Military, C. (2014). The Economist. Recuperado el 1 de 12 de 2014, de http://www.economist.com/debate/overview/227

 

Nye, J. (2005). Soft Power: The Means to Success in World Politics. Public Affairs.

 

Oficina de Evaluación Independiente del FMI. (2003). El Pael del FMI en la Argentina, 1991-2002. Washington DC: Fondo Monetario Inetrnacional.

 

Piketty, T. (2014). Capital in the Twenty-First Century. Harvard University Press.

 

PNUD. (2013). diverso, Informe sobre Desarrollo Humano 2013: El ascenso del Sur. Progreso humano en un mundo. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Nueva York: United Nations.

 

Rojas-Suarez, L., & Gonzales, V. (2010). Acces to financial services in emerging powers: facts, obstacles and policy implications. OECD: Development Centre. Washington DC: OECD.

 

Sanahuja, J. A. (2009). Desequilibrios globales: el impacto de la crisis en los países en desarrollo . En F. C. Paz, Crisis y cambio en la sociedad global: anuario 2009-2010 (págs. 27-62). Barcelona: CEIPAZ; Icaria.

 

Sanahuja, J. A. (2008). ¿Un mundo unipolar, multipolar o apolar? El poder estructural y las transformaciones de la sociedad internacional contemporánea . En VVAA, Cursos de Derecho Internacional de Vitoria-Gasteiz 2007 (págs. 297-384). Bilbao: Editorial de la Universidad del Pais Vasco.

 

SIPRI. (2013). Database: World Military Expenditure. Stockholm International Peace Research institute.

 

Strange, S. (1998). States and Markets (2da ed.). New York: Bloomsbury Academic.

 

The Boston Consulting Group. (2006). New Global Challengers: How 100 top companies from Rapidly Developing Economies are changing the world. Boston: BCG.

 

The Economist. (2013b). Regional Turbulence. The Economist .

 

The Economist. (2013). Troubled skies over troubled waters. The Economist .

 

Vega, M. P. (1995). El liberalismo y la teoría de los tributos. Bogota: Temis.

 

World Bank Group. (2014). World Development Report: Risk and Opportunity Managing Risk for Development. World Bank Group. Washington DC: World Bank.

 

Ye, X., & Fion, L. (1 de octubre de 2014). Putin Reserve Rubles Vanish in Crimea Grab. Bloomberg .

 

Yergin, D., & Stanislaw, J. (2002). The Commanding Heights: The Battle for the World Economy. Touchstone.

 

Yuan. (2014). The Economist. Obtenido de http://www.economist.com/debate/overview/213

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s